Es raro ver a un actor de Hollywood dejar de cuidarse como lo ha hecho Pierce, el otrora galán de James Bond, ahora ya sin tanta fama sobre si, la panza comienza a salirse, la comida comienza a echar protuberancias hacia los costados. Pero después de todo no esta tan gordo, si lo comparamos con la ballena azul que varo en la playa denominada también como esposa Keely Shaye Smith, una mujer que demuestra que para ser amada no hay que ser delgada, ni famosa. Pierce si que es un hombre enamorado.