Cualquiera de nosotros podria pensar que ser una famosa te eleva por sobre el resto de los mortales. QUe debes ir con pieles y diamantes encima durante la mayor parte de tu vida.
Megan nos muestra absolutamente lo contrario, a pesar de haber saltado a la fama con Transformers continua siendo la misma mujer que antaño. La simpleza la transmite hasta su novio, el muy feo chico malo Brain. Aunque todo hace presagiar, para los mal pensados, que la creciente y excesiva fama hará que esta como otras tantas relaciones de la farándula, desaparezca.
Más imagenes despue del salto.